junio 08, 2016 | By: Acuarelagris♡

Fanfic: Madness


4. Desconfianza. 

—Sigo sin confiar Tom. Tú no eres del tipo que ayuda a otras personas.
—Y tú no eres del tipo que es amable.
—Dime se una vez que pretendes.
—¿Que pretendes tú Israel?
—Nada—,continuó mirándome y yo hice lo mismo.

Una de las empleadas sirvió un fan napolitano y nos dejó otra vez solos.

—De acuerdo confiare en tí, se que es una mala idea pero me arriesgare y te agradezco tu amabilidad.
—¿Te puedo hacer una pregunta?
—Eso depende.
—Es sobre Christian. Él es una especie de hermano para ti y tu hermana ¿no?
—¿Lo preguntas  por que esta en la mayoría de las fotos?—asentí.
—No, en realidad es nuestro primo.
—¿De verdad? ¿Y el se graduó?
—Soprendente ¿no?
—Se veía bastante idiota.
—Lo és. Pero su padre y el mío trabajan en la misma empresa son hermanos y alguien tiene que heredar y trabajar todas las acciones cuando mi tío muera.
—Que extraño.
—Mucho—sorbió sin detenerse de su vaso hasta que ya no hubo nada—Tú hermano Bill ha estado frecuentando la casa y a mi hermanita. Antes pensaba que tramaba algo pero lo encuentro bastante agradable.  Pero de ti dudo.
—¿Porque me invitaste a tu casa?
—Porque no quería comer solo y para investigar. Pero bueno esta bien ya veo que de verdad estabas tratando de ser amable.

Un poco mas tardé seguíamos ahí en la sala  cuestiando nuestros motivo sin creer nada que el otro dijera.

—Joven, Israel—otra ves la misma chica interrumpió—su hermana está otra vez en el teléfono—, me miró y después de disculparse camino al estudió.

Entonces me percaté de la foto que adornaba la mesa del centró. Era un porta retrado doble. En la parte delantera había una foto de Israel y en la parte posterior había una de su hermana. Ambos de quince años. Él seguía igual que hacía algunos años con su mirada retadora y sus ojos grises, de un gris trasparente que parecía como si le hubieran chupado el color. Entonces examine la foto de su hermana, qué no tenía ni una gota de maquillaje y su mirada tenía un toqué de dulzura y delicadeza y su cabello era negro su color original antes que comenzará a ponerse colores tan extraños y anti naturales. Se parecía tanto a su hermano, la misma forma en sus labios y los mismos ojos grises opacos. Tenían algo que nunca había podido entender como si a su mirada le faltara algo.

Cuando él regreso, me miró confundido y yo lo miré a él.

—Ella se parece mucho a ti. Hasta ahora lo noté—,sostuve el portarretrato y lo miré al tiempo que veía la foto.
—Más de lo que muchos pueden notar.
—¿Ella está bien?
—Mejor que hace unos años.
—Me alegra saberlo. Creo que es hora de irme Bill se estará preguntando en dónde estoy.
—Si—asintió —Gracias otra vez Kaulitz.
—Gracias por la comida.

[~]

Cuando desperté esa mañana, la lluvía había pasado. No había salido en los últimos tres días, y me había visto obligado a quedarme en casa viendo películas y conviviendo con Bill, claro si a aquello se le podemos llamar convivencia.

Me la pasaba mirando el techo mientras analizaba las cosas.

—Voy a salir.
—¿A dónde vas?
—Yo iré a dar una vuelta.

La verdad es que quería estar solo y aunque lo estaba no me sentía solo del todo por que en el fondo savia que mi hermano estaba caminando de un lado a otro por su habitación, dando vueltas pensando quién sabe qué.

Conduje más tranquilamente por la calle sin prisa, porque en realidad no sabía a dónde iría. Me detuve en una cafetería y comí un poco, tomé café y pedí una más para llevar. Al final llegué al único lugar a dónde podía ir.

Cuando llegue a mi departamento lo primero que hice fué sentarme en la sala y pensar un largó rato, después me quedé pensando un rato más pensando pero ahora encima de la cama.
A veces pensaba en vivir solo sin Bill pero no me imagina vivir sin mi hermanito. Así que esa idea se iba tan rápido como solía aparecer en mis pensamientos.
Tenía mucha hambre así qué pedí algo para comer. Pedí que lo dejarán en la recepción así que cuando Alan me aviso baje por el pedido, tenía que estirarme llevaba inmóvil por mucho tiempo y me había en garrotado.

Cuándo bajé me quedé platicando algunos minutos con Alan, bromeando y cuando me dirigía a el elevador me ubiqué hasta atrás una pareja de personas de la tercera edad y dos chicos se subieron igual y antes de que se cerrará entró otra pareja y la reconocí de inmediato por el color tan inatural qué tenía la chica en su cabello, era gris un gris tan real que parecía un personaje sacado de algún animè. Se veían algo tensos y un poco alejados. El elevador se fue abriendo en los pisos hasta que solo quedamos los tres pero ellos aún no se daban cuenta de mi precensia así que cuándo el elevador se abrió en su piso. Ella salió rápido y el trató de agarrar su mano. Y yo no dude en salir igual. Quería saber que pasaba. Ellos doblaron en el pasillo que llevaba a la suite y yo permanecí parado cerca de la una planta artificial. Lo suficientemente lejos para que me vieran y lo suficientemente cerca para oír.

—No entiendo que te pasa. Llevas así desde antes que te fueras al congreso.
—No has despedido a Lourdes.
—Por favor Daniela. No seas infantil.
—Es que me tiene arta que cuando voy a tu oficina todos se burlen de mi, porque es obvió que te enredas con cada secretaría que tienes.
—¿Y desde cuando te importa?
—Desde que formalizaste la relación. Pensé que ibas a a dejar de hacerlo.
—Es que apesar de lo que paso entre ella y yo es muy eficiente. Sabe idiomas, y todo lo que una secretaria...
—Y todavía lo aceptas. ¿cuando te convertiste en un tipo así.

Hubo una pausa de silenció.

—Desde que me dí cuenta que nunca ibas a superar a ese infeliz, tú crees que soy feliz viviendo con el fantasma de Tom Kaulitz. No puedo y no quiero despedirla.
—Pues entonces cancela la boda y cada quien se va por su lado.
—¿Es lo que quieres no?
—Pues no se te va a conceder tu deseó porque ya dimos nuestra palabra y todo esta en procesó.

Se escuchó un fuerte portazo y me obligue a caminar hacía el ascensor.
Me sentía extraño y un poco feliz, eso quería decir algo lo que el había dicho.
Así que esa noche tuve un sueño agradable o más bien una especie de recuerdo. De cuando éramos novios y escuchabamos música mientras veíamos el techo de su habitación o el de mi habitación.
Cuando desperté tenía una sensación que hacía mucho no sentía. Sentía como si hubiera dormido un día enteró. Así que regresé al piso de la suite y me quede ahí pensando si tocar el timbre. Miré el reloj y a penas eran las seis de la mañana me recargue en la puerta y esta se abrió solita. Mire a todos lados y la curiosidad me ganó.
Entré con lentitud y, cerré la puerta al entrar y analicé el lugar. La sala era muy espaciosa, tenía unos muebles de color lila muy bajo y en las mesas habían fotos que adornaban y ponían más vida a la habitación. Caminé y descubrí que habían dos habitaciónes más aparte de la principal y me estaba dándo ganas de comprarme una suite. Caminé a la habitación principal y abrí con cuidado la puerta. En la cama estaba Iker y Dani. Pero aquella no era la imágen de una pareja féliz; cada quién estaba acostado en un lado, demaciado lejos.
Ella se levanto somnolienta y camino al baño, entonces supe que era momento de huir camine lentamente pero en ese momento sonó el despertador y Dani salió del baño, Iker se levanto y me apresuré a esconderme.
En una de las habitaciónes que había. Sabía que ella estaba en el área de la sala o cocina, pero tenía muchas dudas porque sus pasos no se oían muy seguramente estába descalza.

—Yo, ya me voy a la oficina—,escuche los pasos de Iker.
—Pero ya preparé en desayuno.
—Se hace tarde.
—Como quieras, desayunaré sola.
—¿Iras a las oficinas?
—No, yo trabajaré aquí.
—De acuerdo.

Se escucharon unos pasos más.

—La puerta esta abierta.
—Si, creó que se nos olvido asegurarla por estar peleando.
—Si, te veo más tarde.

Se escucho el ruido de la puerta y me sentí tranquilo por lo menos no iba a ser un problema enorme salir.
Me asomé por la puerta y ella estaba parada dándome la espalda enfrente de la estufa.
Respire hondo y retrocedí un poco, y entoncés choqué contra una comoda del que se.cayeron algunas cosas.

—¿Quien anda ahí?—escuche los pasos de ella y se detuvo a pocos centímetros de la puerta. Demasiado cerca que podía escuchar como latía su corazón a causa del miedo,—estoy armada.

Me acerque para agarrá la perilla pero ella me ganó y abrió la puerta. Estuvó cinco centímetros de enterrarme el gran cuchillo que tenía en el estómago pero cuando me vió se le resbaló de las manos y me miro consternada.

—Esto tiene una explicación.
—¿Cuál?  ¿qué eres un acosador?
—No, verás yo vivo aquí es decir tengo un departamento en el piso de abajo.
—¿Y como demonios entraste?
—La puerta estaba abierta y yo no pensé que vivieras aquí, pensé que estaba desocupado. Eh pensando en dejar de rentar ese y comprar una suite. Por eso entre. Pero luego ví que tú vivías aquí y trata de irme pero entonces...
—Esta bien, te creó ahora lárgate de aquí.
—Si, claro. Yo, ya me voy.

Me dí la vuelta para irme y ella regreso a la cocina.

—Tom,—me detuve y la miré—¿quieres quedarte a desayunar?

Asentí y ella señaló la mesa para que ocupará una de las cuatro sillas. Caminé hasta ella y me senté la observe servir los hotcakes y la fruta, después el jugó y el café.
Me levante y la ayude a poner todo el mesa.

—¿De verdad vives aquí? ¿En este edificó?
—Si, pero es un lugar solo mío, no vengó diario. Oh ya entiendo. Es en dónde traes a tus conquistas.

Era la primera vez que hablábamos desde que habíamos terminado y no era una buena plática. Ella estaba de pié enfrenté de mi. Entonces la cerradura comenzó a abrirse.

—Iker—dijo y me hizo una seña para que me escondiera detras de la barra.—¿Y que se te olvidó?
—Unos documentos—dijo sin detenerse—pero aquí están en el buró—dijó desde la habitación— y también quería decirte que tienes razón. Yo, hablé con mi hermano Logan y me dijó que ya le pidió a Lourdes su renuncia. Tu y yo nos casaremos y  tengo que empezar a respetarte. Te mandare las solicitudes de las aspirantes a secretarías para que tu la eligas.
—No es necesario.
—Lo és, por que te quiero preciosa—es escucho cómo un beso. Y entonces hubo silenció.—¿Esperas a alguien?
—No ¿porqué?
—Hay dos platos, dos vasos y...
—Solo tengo hambre.
—¿Sigues con lo mismo? No me gusta que re lastimes así, comes y después lo vomitas.
—No te preocupes.
—Buenos me voy, a rato pasaré yo mismo por unas cosas me quiero despedir no te veré en dos meces.

Se escucharon varios pasos antes del clic de la puerta; me puce de pié y la miré. Se veía tranquila para ser la primera vez después de tanto tiempo de estar frente a frente.

Se sentó y yo la imité. Era un poco incómodo pero era lo que había estado deseando, tenerla cerca. Aunque ahora estaba nerviso y no sabía que decir.

—¿Entonces no verás a tu novio en dos meces?—asintió—¿puedo saber porque?
—Por el trabajó.
—¿Y que harás sola esos dos meces?
—Planear la boda perfecta.
—Que entretenido.
—Mi hermano me dijo que lo ayudaste el otro día.
—Si, y sabes igual me invito a comer. Me dijó qué había esparado por dos horas.
—Gracias por ayudarlo Tom.


Sonrio o a menos en su rostro algo se iluminó, sentí algo extraño pero bonito. Algo tan familiar, que hacía mucho no sentía.

2 Estrellas:

Jennifer dijo...

Siguelaaaa!
Me encanta ;)

Jennifer dijo...

Siguelaaaa!
Me encanta ;)

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