mayo 02, 2016 | By: Acuarelagris♡

Fanfic: Madness


2. Los días. 

Había sido muy díficil cumplir la promesa de no acercarmele y de no cruzarme en su camino durante seis largos años me había costado tanto huir o no ser visto por ella en fiestas y eventos en los cuales coinsidiamos  y ahora ella viviá dos  pisos arriba de mi, ¿como se supone que iba a seguir con mi promesa?
Cuando llegué a la casa Bill, estaba en la sala y el televisor funcionaba aún  cuando estaba claro que no lo estaba viendo. Toda su atención la tenía su télefono móvil.

—Hola—no me miró y solo asintió como forma de responderme—. ¿A donde fuiste temprano?
—Por ahí.
—¿Donde es por ahí?
—Pues solo por ahí. ¿Ya cenaste?
—No sé , pensaba que talvez podriamos ir a cenar.
—Claro—contesto,ahora dejando aún lado su movil.
—Yo más bien quería ir no sé...
—Si no sabes, yo tampoco.
—Bueno yo voy a salir con alguien.
—¿Así? ¿Quien?
—Una chica.
—¿La conosco?
—Bueno yo quería preguntarte si esta bien que salga con eh... bueno ya sabes, con DM.
—¿DM?  ¿quieres hablar claro?
—Daniela Müller.

Ahora yo miré a verlo...
—Si te molesta, yo le puedo decir que no.
—No te preocupes por mi Bill. Ella no me interesa. Y solo ten cuidado con su hermano.
—Si por Israel ni te preocupes. Me agrada y eso.
—Ah ¿Y cuando se volvierón amigos?
—Bueno Dan me invito a desayunar a su casa y estuve platicando con ella, su padre y su hermano.  Y por cierto no son tan malos como se ven.
—Ajá.
—Pedí pizza Tom. Ahora que lo recuerdo.
—Sabes no hay problema; no tengo hambre.
—¡Vamos Tom! Hace semanas que no cenamos juntos, ademas mamá vendrá unos días y no le hará nada de gracia ver que nos hemos distanciado.
—Esta bien.

En eso el timbre sono y me apresuré a ir a recibir la pizza. Bill había pedido dos una vegetariana y una hawaiana; así que cenamos en silencio escuchando la televisión porque ninguno le hacia caso.

Un poco más tarde Bill se dirigió a su habitación y yo lo imité. Hoy iba a salir con ella y yo lo seguiría.
Se demoro como era costumbre de él, yo salí antes y me estacione un poco más adelante y cuando su vehículo salió del garage y cruzo la calle me dedique a seguirlo a una distancia prudente.

Se detuvó en el estacionamiento de un pub bastante retirado de la ciudad y se reunuió con Daniela y toda su banda, aquéllo me sorprendió porque Bill jamas mostro indicios de que le agradaran, así que hice lo mió y consegui entrar mucho antes que todos lo que batallaban por entrar.
Mi hermano y sus acompañantes fuerón llevados a la zona VIP. Yo me ubique en el segundo piso del lugar, en una mesa en dónde los veía muy bien.
Pedí primero una cerveza y después una botella se wishky.

—Hola—saludó una chica—¿Puedo sentarme?—señalo con la vista una de las sillas vaciás. Yo la examine de pies a cabeza y era muy bonita.
—Si claro.

En realidad le dije que si porque no quería verme como torpe solo en una mesa de todas formas despues buscaría la forma de de quitarmela de encima, hoy no quería nada con nadie.
La chica hablaba y hablaba y yo solo me dedicaba a observar la mesa en donde estaba Bill. Aldair estaba a lado de mi hermano y Dan estaba al otro costado de Bill, su hermano estaba a lado de ella y Chriatian y Arthur fumaban en el área de fumadores. Se la estaban pasando bien pues Bill y Dan reián y reián.

Me sentía estupido pero bueno. Estaba tan atentó a lo que ocurriá en la zona VIP que no note cuando la chica desapareció. A las tres de la mañana entonces fué cuando hubo moviento Bill se incorporó y Daniela igual, los demas los siguierón a la salida y yo los imité.

Los observe desde el estacionamiento Bill se subió al automovil de los Müller y el auto de Bill lo llevó uno de su servicio de seguridad.
Y ahora si no los seguí, condujé de regreso a casa y al llegar me metí asi a la cama, sin cambiarme ni nada.

Más tenía sueño haci que dormí un poco es decir hasta las dos de la tarde. Cuando desperté me sorprendió el silencio en el que se encontraba la casa eso significaba que Bill aún no llegaba. Y me pareció extraño. Bajé al primer piso  y en efecto solo yo estaba. Suspiré y despues de ducharme me senté enfrente de la televisión  y pedí comida a domicilo. Le marque muchas veces a Bill. Pero no fue hasta la millonesima llamada que él entro a la casa.

—¿Bill?
—Tom—contestó dejando las llaves en el porta llaves que estaba justo a lado de la puerta se veía extraño.
—¿En donde estabas?
—Te dije que iba a salir con ella.
—¿Pero toda una noche y parte del día? Ademas aun estas un poco ebrió. Me tenías preocupado—,me miró y alzo una ceja.
—¿A quien te recuerda?—,sonrió sarcadticamente—Ahora sientes lo que yo he sentido muchas veces.
—JODETE. Bill.

Camino hacía las escaleras no sin antes hacerme su típica seña obscena con el dedo.

Lo imité y me encerre en mi habitación. Miré la pantalla de mi celular y busque entre los contactos el número de Georg.

—Holaaa—contestó adormilado.
—¿Georg?
—Tom Kaulitz ¿Tienes idea de que hora es?
—No.
—Pues aquí son las tres de la mañana.
—Es que es un caso de vida o muerte.
—Más te vale que así sea, soy capaz de tomar un vuelo a Los Ángeles y arrancarte el cráneo.
—Es sobre Daniela.
—¿Porque no me sorprende? Ahora bien dime ¿que pasa?
—No sé, yo quiero estar con ella.
—Solo estas pasando por una crisis cada vez que la vez aunque sea de lejos te pasa. No te preocupes es pasajero.
—Sabes que ella no es un amor pasajero. Ya la hubiera superado si fuera pasajero.
—¿Y que puedo hacer yo?  Eso está en ti—bostezo con ganas y continuó—.Müller se casara lo sabes Tom, salió en noticias, programas se chismes, radió, revistas de chismes y de negocios.
—Ella esta cometiendo un error.
—¿Porque? ¿Por que tu lo dices?
—Georg...
—Hmmm... de acuerdo are algo por ti, investigare.
—¿Harías eso por mi?
—Sólo si así me dejas dormir.

Después de la charla, me acosté en mi cama y miré al techó. Busqué en mi billetera una pequeña foto que tenía. Era ella de 15 años, con su cabello negro y sus ojos grises pálidos. Estaba partido a la mitad nunca supe que fué de la otra mitad en dónde yo estaba con ella. A veces me gustaba pensar que ella tenía la otra parte y la observaba en secreto, como yo lo hacía.

De verdad estaba grave y no era una opción regresar al edificio dónde ella vivia.


Desde que hablé con Georg los días se habían ido muy lentos y no la había visto ni una sola vez. Sabía que Bill había comenzado a frecuentarla a ella y a sus amigos a su odioso hermano y a sus odiosos amigos aunque al parecer a él comenzaban a agradarle.

Miraba mucho el reloj y me la pasaba contando los minutos y cada milésima de segundo esperando el día siguiente. Hasta que una tarde mi madre llamó, dijo que vendría unos días.

No me dí cuenta, cuando llegó o porque no, nos había pedido que la recogiéramos en el aereopuerto, una mañana llegó en un taxi y no me dí cuenta hasta que sentí el olor de su comida.

Y tenía hambre encerio.
Así que bajé con sigilo cuando no había ruido alguna en la cocina.

—¿¡Oh pero que tenemos aquí!? Ya era hora que dejarás tu habitación.
—No es para tanto Simone.
—Soy tu madre y sabes que detestó que me digas Simone.
—Ese es tu nombre ¿no?
—Tom, ¿sabes cuanto hace que llegue?
—¿Unas horas?—ella negó disgustada con la cabeza,—unos días que más da.
—Tom llegue aquí hace ya tres días, en los cuáles no has echó más que estar encerrado y no comer nada. Solo dormir. Y ya sé porque estás así es o esa noticia, porque siempre te pones mál cuando algo relevante le pasa.
—No, no es verdad.
—Por supuesto que si, tus problemas están regresando y no te das cuenta que ella lo ha superado. ¿Porque tu no?

1 Estrellas:

jennifer dijo...

Pobre mi Tom!
Siguelaa :)

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