septiembre 21, 2015 | By: Acuarelagris♡

Fanfic: En su sombra.



32. Janne. 


Por:Arumi.

Salí del hospital una humeda tarde de Junio, dos días después de haber dado a luz a mi pequeña hija Janne. Ella nació el 2O de Junio y solo vivió quince días. Mi pequeña Janne murió la mañana del cinco de Julio a causa de un paró respiratorio, era tan hermosa y pequeña y Shaid tenía razón se parecía a su padre, me hubiera gustado tener más tiempo pero se fué de la misma forma que llegó: permaturamente.

Y dolía mucho, mucho.

—Es hora de irnos Arumi.
—¿Con quien se quedará Shaid?
—Con Lorena, Georgina aún es pequeña y ella no irá al cementerio. Pero esta con nosotros.

Eran las primeras palabras que había cruzado con Tom en esos quince dias. Camine y él me siguió a corta distancia hasta el automóvil. Mi corazón no se hacía a la idea de que estaba apunto de enterrar a mi bebé, a Janne.

Cuando llegamos el cuerpercito de Janne ya estaba ahí y me sentía tan cansada después del velorio. Bill, Gustav, Georg estaban ahí y cada uno me abrazo de forma reconfortante. Simone se quedó a mi lado todo el tiempo, igual que Tom. Su manó y la mía estuvieron unidad incluso después de que el cementerio quedó desierto.
Y observabamos ahora la tumba en dónde Janne descansaría todo lo que quedaba de vida; ahora estaba a lado de mi difunta madre.

—Es hora de irnos Arumi—, había comenzado a llover y Tom no había captado, no fué hasta que el airé nos balanceó de un lado a otro—, hay que ir a buscar a Shaid.

Lo miré y asentí; caminamos hasta el coche agarrados de la mano.
Y cuando me acomode en el asiento el abrocho el cinturón de seguridad. Yo me sentía incapaz se hacer cualquier cosa o pensar en otra cosa que no fuera Janne. Me sentía destrozada y con un pequeño espacio en mi cuerpo vacío.
Tom no dijo nada, solo me miraba de vez en cuando. Shaid no era nada tonto y sabía que había tenido una hermana pequeña pero que no había tenido la oportunidad de crecer a su lado, no cuestionó nada después que su papá le dio la noticia de que Janne ya no sería más nuestra en esta vida. Y ahora mismo no decía nada y solo miraba por la ventana del asiento trasero.

Cuando llegamos a la casa, Shaid salió del coche primero y permaneció en la sala con nieve.

—Arumi—, Tom entró a la habitáculo con una bandeja de comida—Tienes que comer, te prepare ensalada y jugó se naranja.

No dije nada, solo comí sin entender que hacía. Me sentía rota. Después Tom dejo llanando la tina del baño y me observó.

—Ya puce el agua, esta tibia.
—No tengo ánimos para nada Tom.
—Pero sería bueno que te refrescaras Arumi, eso te servirá.
—No lo creó.
—Vamos cielo.

Tom me llevó hasta el cuarto de baño y me desnudó, cuando mi piel toco el agua tibia se erizo y no dije nada.

—Relájate

Se arrodillo junto a la tina. Mientras tallaba con suavidad una esponja por mi espalda y mi cuerpo.

—Creó que tú igual deberías relájarte.
—Me relája que tú éstes bien mi vida.
—No creó poder estar bien en mucho tiempo.
—Si podras. Eres incluso más fuerte que yo.

    Esbozó un suspiró de angustia, y    fingió que no había pasado.
Ahora mismo no sabía que pasaría que sería de  nosotros, tenía mucho miedo de lo que venía. Yo me quería quedar atrapada en ese maravilloso momento; cuando vi a Janne y éramos felices incluso Shaid era feliz.

Cuándo desperté, esa mañana Tom estaba a mi lado y me sentía un poco extraña, después de observarlo sentí algo desgarrarse en mi interior y volví a acomodarme a su lado; aún así Esa pequeña parte que se había desgarrado. No volvió a reponerse, por lo menos no en ese precisó momento, que era cuando más lo necesitaba.
Cuando salí de la habitación Shaid acaba de despertar y siguió en silenció; como él día anterior, le prepare su desayuno y comimos en silenció.
Así que fué extraño que Tom despertara quince minutos después, porque la casa estaba llena de murmullos silenciosos y desde hacía algunos días.
Así que después de todo desayunamos en familia, sumidos en un deprimente silenció que hubiera preferido desayunar sola.

El lunes en la tarde el timbre del teléfono rompió el silenció, cuando Shaid coloreaba unas hojas, y Tom permanecía en la habitación, haciéndose menso, y yo estaba en silenció a un lado del teléfono. Me sacó de mi paz pero no, lo contesté, y siguió haciendo ruido hasta que Tom levantó el aparato y contestó con voz ronca.

—Hola—,observó a Shaid—¿Arumi?  Si ella vive aquí—me observó y suspiró—No, ella esta indispuesta. No se cuando podría llamar otra vez. ¿Pero necesita que le diga algo?

Deseguro colgaron y él miró el teléfono sin entender que pasaba, después me miró a mi y regreso a la habitación.

El verano había empezado para toda la ciudad pero yo aún sentía el frío del invierno calando cada nervio de mi cuerpo.
Tom había optado por imitarme y  mantener el luto junto conmigo, había pasado casi un mes desde que murió Janne, pero en mi mente se repetía todos los días. La casa estaba silenciosa y no habíamos recibido visita, yo pensaba que Tom les había pedido que por ahora no vinieran; Simone llamó un par de veces y mi padre igual. Mientras yo me sentaba a un lado del teléfono, y cuando sonaba no lo contestaba Tom, era el que atendía las llamadas.
O si no simplemente subía a la habitación rosa que habíamos decorado especialmente para la llegada se Janne, y observaba por horas la pequeña ropita rosa de bebé y a veces lloraba.

Y la casa siguió tan silenciosa que a cualquiera que entrara, se deprimia al instante.

Tom:

Recién regresaba de buscar a Shaid, lo había inscrito a un curso de verano y ahora la casa estaba aún más silenciosa que nunca.
Arumi se la pasaba encerrada en la habitación de Janne o si no se la pasaba garabateando dibujos raros y sin sentido alguno para mi.
Su padre había llamado toda la semana y no contesto la llamada,de echo no contestaba ninguna llamada. También la había estado llamando un hombre que nunca decía que quería, pero comenzaba a molestarme.

Al llegar a casa Shaid se bajo, yo iba ir al supermercado por algunas cosas que hacían falta. Ahora que Arumi estaba tan deprimida yo incluso le hacía su cena y todo eso.
El timbre de mi celular me saco de mis pensamientos, cuando subía la despensa en el maletero.

—Georg, hola ¿que tal estas?
—Excelente. Ehm estoy en tu casa, necesitó que vengas.
—¿Ocurre algo?
—Nada nuevo, solo apurate Shaid ya esta tocando.

      Ahora me apresure tomando algunos atajos y cuando bajé del coche algo me dijo que en la casa algo estaba cambiando.
Entré nervioso y  dejé las cosas en la cocina. No tarde en escuchar la melodía que provenía de el piano que estaba en la sala. Sonreí porque desde hacía semanas que nadie se atrevía a romper el silenció, y aunque no sabía como reaccionaría Arumi. Ahora solo quería ver a Shaid, después de todo él era nuestro hijo y seguía aquí.
Camine a la sala y me llevé una sorpresa al ver a Arumi de pié a lado del piano observando a Shaid mientras sonreía como antes.
Se había puesto un vestido azul cielo y no se veía tan desarreglada como hacía unas semanas, su cabello estaba atado en una coleta desordenada y sonreía al ver a Shaid. Georg miraba la escena sonriendo de igual forma.
Yo igual no pude evitar sonreír. Porque aunque sabía que Arumi no estaba del todo bien, a menos trataba de estarlo.

Me miró con ojos alegres y no dije nada. Alguien tocó el timbre y atendí.

—Buenas tardes—dijo un hombre de mediana edad examinandome.
—Buenas tardes.
—Busco a la señorita Arumi Hoffman
—Dirá Arumi Kaulitz, es mi esposa y ahora usa mi apellido.
—¿Esta en casa?
—Escuche mi nombre—dijo tomandomandome por sopresa.
—Arumi, eh estado tratando de localizarla, es un placer conocerla.

Dijo cortésmente y ella volvió a sonreír.

1 Estrellas:

jennifer dijo...

Ohh ese hombre moleatara lo que Tom y Arumi tienen.?
Subeeeee. Ojala todo se arregle..

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