agosto 25, 2015 | By: Acuarelagris♡

Fanfic: 1.5 La vida viene sin hacer daño.

   


5. Francia


   Pasarón muchos días, y entonces casi no sabía de ella y su particular vida, a lado de su hermano. Todo parecía ir bien con ambos, ahora había dejado de fingír solo para los medios, ahora incluso lo hacía con mi hermano y mis amigos, ahora todo aparentaba estar bien.
Mientras leía el periódico o revistas para saber un poco de ella o miraba algún noticiero a escondidas, aún no podía estar sin saber de ella y verla aunque sea por esos medios me hacía feliz por un momento.
Esa noche después del concierto David  llegó con cierto airé de preocupación.

—Mañana—,nos miró a todos—Mañana toca Francia y bueno como todos saben...bueno Tom mañana igual será el último concierto de Madness que te parecería no cruzarte en el camino de Isrsel.
—Si eso es demasiado fácil, pero lo será si no reservaste en el mismo hotel.
—Si sobre eso...
—De igual manera tú lo haces imposible.
—Solo no hagan nada imprudente.

Antes que terminaramos Francia significaba muchas cosas; ese era nuestro destino para estar juntos por unas horas y luego ella me esperaria los veinte días que faltaran. Ahora no significaba nada y eso era triste de verdad.

Así que al día siguiente nuestro vuelo salió a medió día y aterrizó en Francia dos horas después; y llegamos al hotel después de dos horas y medias de viaje. David nos registró y nos dirigimos a nuestras habitaciones.
Justó cuando ellos pasaban y se iban a algún lugar; no le tomé importancia y nos instalamos para descansar un poco, después ibamos a ir a conocer un poco el lugar con toda la banda.

—Estaba pensando. Tom que sería buena idea hablarle a mamá, ya que casi no la hemos visto ni hablado.
—Dile que la extraño—. Dije cortante y miré por la ventana que daba a la piscina.
—Tom.
—No quiero hacer nada hoy Bill, mañana sera lo del soud check y el concierto.

Oficialmente la gira de Madness había acabado ayer, pero tenían una pequeña presentación para un reducido grupo de chicas y chicos adinerados y esas cosas, y talvez ahí era a dónde iban cuando los vi esa tarde al llegar al hotel. Nosotros tocaríamos mañana en la noche. Enserio que esperaba no encontrarme con ella en este tiempo.

Así que más tarde salimos a conocer el lugar, un par de chicas nos reconocieron y nos tomamos algunas fotos por ahí.
Había una tarde agradable mientras platicabamos con Georg y Gustav, mi hermano compraba algunas cosas y yo me concentraba en no peder la cabeza, creyendo mirarla en cada rostro femenino.

Pero algo pasó, quizá fué el destino o algo de eso fué. Porque justó cuando nos íbamos de regresó al hotel, pude verla salir de aquélla tienda de ropa, sonrió cuando un chico le pidió una foto y ella posó a su lado. Después como por arte de magia nuestras miradas se encontraron, después de mucho tiempo pude ver sus ojos grises a través de los míos, ella sonrió y entonces caminó un poco y yo pensé que ella vendría a nuestro encuentro. Pero no fué asi, caminó en dirección contraria y yo no podía dejarla ir.

—Tom es hora—,dijo David.
—Necesitó un par de horas, juro no tomar y estaré ahí en el hotel antes de medía noche.
—De acuerdo.

La busqué con la mirada, mientras ella se alejaba un poco más y corrí para alcanzarla.

—¡Daniela!—dije muy alto rogando porque se detuviera, pero ella no se detuvo y acelere el paso hasta llegar a ella—¡Daniela!

Se detuvo cuando estuve a su lado y me miró con incertidumbre. Y continuó caminando ahora más lento.

—¿Porque estás sola?  ¿Donde estan Isra y los demás.
—¿Porque tanta importancia?
—Bueno ellos te cuidan siempre.
—Tambien me gusta estar sola Tom.

Permaneció callada mientras caminaba a paso lento por aquel parqué y yo tomaba un poco de airé.

—Deja de seguirme—, dijo cuando salimos en una calle poco concurrida—Francia ¿No es lo suficientemente grande?
—Necesito seguirte.
—Yo necesitó olvidarte.
—¿Enserio?

Ella me miró y suspiró, mientras se detenía y los coches pasaban.

—¿Que quieres Tom?
—Estar contigo.
—¿Por que?

El semáforo cambió a rojo y los coches se detuvieron, ella se apresuró a caminar entré ellos y yo la seguí. Se detuvo en una cafetería y yo jale su brazo y ella se giró para mirarme.

—Toma un café conmigo.
—Creó que no tengo opción.

Empujó la puerta de cristal y nos acercamos a la barra, el chico Nos observó y nos saludó cuando nos entregó la carta. Ella pidió un café frío de moka y yo la imite pidiendo lo mismo.

—¿Es para tomar aquí?—Daniela asintió y me tranquilizo que había aceptado estar por un momento conmigo.

Ella se levantó y  se dirigió a otro mesa más alejada del local. Permanecío en silenció todo el rato, hasta que vino el mesero con nuestro pedido.

—¿Como has estado?—,levantó su vista de la mesa y clavó su mirada en mí mordiendo él popote.
—¿Después de tanto tiempo me preguntas eso?—se río con sarcasmo—Pues estoy bien, ¿no es obvió?
—Lo siento—, dije buscando como decirle lo que sentía ahora mismo.
—Si no tienes más que decir...
—Espera—,le dije cuando sé puso de pié dispuesta a irse.
—Dime que quieres de una vez. ¿torturarme?
—No, yo solo quiero...—Ella me miró fastidiada.
—No me interasa lo que quieras Tom—, caminó hasta la salida y yo me apresure a dejar unos billetes en la mesa y salí detrás de ella.
—Dani, no—logré atraparla sujetando una de sus manos—, yo solo quiero saber que de verdad estas bien.
—¡Sueltame!—. Forcejeo hasta logar soltarse de mi agarre—No creó que te interese.
—Si me interesa, me interesa todo lo relacionado contigo y me molesta de verdad que tú y Georg se la pasen hablando por teléfono.
—No me interesa Tom, tú y yo no somos nada. ¿Acaso no recuerdas como terminaste todo?
—Eso fué un error.
—¿Terminar conmigo? ó  ¿yo fui el error?
—No—, la acerque más a mi y ella trató de alejarse—fué un error terminar contigo.
—No te creó, lo dices...lo dices.
—Lo digo enserio.

La acerque más a mi, hasta que nuestros rostros, estuvieron a escasos centímetros del otro. Elloa me leyó el pensamiento y alejó su rostro, pero no lo suficiente; me acerque más y la bese, ella no hizo nada por separarse de mi, siguió besandome. Hasta que me empujó y cuando pensé que me iba a golpear. No lo hizo, solo me miró con lágrimas en los ojos y se fué corriendo.

—Espera...

Ahora no pude deternala, ella pidió un taxi y se subió.
Yo regresé al hotel y no supe de ella en todo el día.

—¿Dónde estabas Tom?
—No te interesa David, estas peor que mi madre.
—Solo esperó que no hayas tenido que ver con el echó de que Müller niña haya venido llorando.
—¿Müller niña?  ¿Que estupides es esa?
—Bueno Müller uno o como se llame esa princesa gótica.
—¿Porque no me dejas solo?
—Tú hermano y los demás van a cenar conmigo y él staf ¿vienes?
—Que se diviertan.

La suite quedó vacía y yo permanecí en la sala. Hasta que escuche el timbre de la puerta, me acerque y abrí de golpe la puerta y apareció ella, ahí tan bonita como siempre.

—Dani.
—Tom.
—¿Que haces aquí?
—No sé, perdiendo mi dignidad. Quizás.
—¿Estas ebria?
—No.

La miré de píes a cabeza y lucía tan bonita. Vestía un vestido gris con acabados morados que le llegaba arriba de sus rodillas y unas botas que tenían algunas tachuelas, y púas. No estaba tan maquillada de negro como siempre pero mantenía su aspecto misterioso.
Me acerque a ella para inhalar su aroma florar.

—¿Quieres pasar?—, me hice a un lado y ella entró.
—Se supone que no debo de estar aquí.
—¿Y porque veniste?
—No sé—miró toda la habitación—, supongo que quería verte.
—¿Porque?
—No sé, porque Tom.

Camine hasta dónde estaba ella y sonrió de forma divertida. Y permanecío en silenció, observandome.

—Sientate Dan.

Se sentó en una de las esquinas del sofá y yo en la otra; ella permaneció en silenció observando su manicura y de vez en cuando me miraba a mi.

—Estas hermosa.
—Si, lo sé.
—Mirén quien se ha vuelto vanidosa—,ahora ya estaba más cerca de ella—No conocía ese lado tuyo.
—Yo menos—admitió apenada.

Podía sentir su respirar corto y el aroma de su piel combinarse con el de su cabello.

—Yo no quería terminar contigo. No de esa forma.
—¿Entonces dime porque?  Porque lo hiciste.
—Por idiota. Por eso.
—Siempre lo has sido Tom. No debería sorprenderme.
—¿Algún día me perdonaras?
—No sé.

Así que ahora me acerque tanto a ella para poder abrazarla. Ella no se resistió como lo había echó en la mañana, incluso me beso;  fué ella y solo ella. Me beso con dulzura y suavidad. Cerré mis ojos dejado que el sabor de sus labios me invadiera una vez más.
Hasta que fué, ella la que cortó él beso y se puso de pié, dispuesta a irse.

—Lo siento Tom, yo no...
—No, tú si. No fué un error que vinieras a verme.

     Me paré justó enfrente de ella y la empuje levemente haciendo que se recargara en la pared. Ella me miró nerviosa pero volvió a besarme, como lo había echó hacía unos segundos.
Y entonces alguien abrió la puerta principal, deslumbrando con la luz del pasillo. Ella escondió su rostro y yo igual la cubrí, miré a ver a mi hermano y a mis compañeros y Bill cerró nuevamente la puerta y se fueron.
No dijo nada, y yo entrelace una de sus manos con la mía y la conduje a mi habitación; ella se sentó en la cama y me observó.

—Creó que debería irme—Ahora la miré y camine por toda la habitación frustrado con tantas cosas que decirle, pero ninguna salió. Todas se quedaron atoradas en mi boca sin poder pronunciarse—¿Tom?

Me acerque a ella y me inque enfrente de ella, apoyando mis manos en sus piernas. La miré y entonces le dije lo que ya era obvió y lo único que podía pronunciar.

—Te amo—, suspiré y ella parpadeo—quedate conmigo.
—Tom yo—, ahora agarró mis manos y asintió.

Después me beso y yo la bese. Y nos besamos; como nunca nos habíamos besado.
Así que sucedió lo que habíamos planeado por mucho tiempo, de una forma improbable, bese su cuerpo mientras ella estaba desnuda abajó de mi y  me acariciaba. Cerró sus ojos cuando fuimos uno y trató de disfrutarlo sin que yo se lo pidiera.  No tardo mucho, tampoco muy poco. Tardó lo que tenía que tardar y al final la abrace muy fuerte cuando se durmió.

—Tom, Tom, Tom—, escuche la voz de David y miré a ver a Dan que seguía dormida.

Así que me puce lo primero que encontré, y abrí la puerta antes de que David la tocara y despertara a mi bella durmiente.

—Hola—dije con una risa nerviosa y él trató de ver el interior de la habitación.
—¿Quien esta contigo?
—Nadie—dije y salí cerrando la puerta.
—Tienes visita.
—¡Que me suelten! ¡Lo voy a matar!

Israel Müller se hizo pasó entré su banda y la mía, venía muy molestó dispuesto a golpearme. Así que lo primero que hice fué empujarlo con fuerza y Ronnie lo recibió para que no cayera.

—¿Que demonios te ocurre?
—¿Dónde esta mi hermana?
—¿Porque piensas que se dónde está?
—Porque es obvió, se que esta aquí, se que tú y ella...
—¡Callate!—me acerque a él y ahora lo jale de su playera y le murmure bajito—La amo, ¿entiendes eso?  Ella esta conmigo, y no me interesa si quieres matarme o no. Ella es mía y ni tú padre podrá quitarmela.
–T...
—Callate, que no he terminado. ¿Crees que quiero que la expongas?  Hay ocho hombres aparte de nosotros y te aseguró que si la sacas en este momento de la habitación. Todos la miraran con un poco de morbo y yo no quiero eso porque ella es mía y tienes que vivir con la idea de que nos amamos. Aunque te duela.
—¿Como puedes decir que la amas...?
—Eso es algo que ya hablé con ella, ahora largate no me hagas perder la paciencia, porque si respetas un poco a tú hermana, entonces no entraras a la habitación.
—Jodete.

Lo solte con brusquedad y él se salió de nuestra suite primero y lo siguió su séquito.
Todos me mirarón en silenció, porque todos sabían que Daniela estaba ahí, que dormía muy probablemente desnuda, pero nadie se atrevió á cuestionar nada.
Regresé a la habitación y me acoste a su lado, abrazando nuevamente su cuerpo tibió. Por ahora sólo quería estar con ella, cuándo despertará no sabían qué pasaría.

1 Estrellas:

jennifer dijo...

O.o al fin juntos!! Siguelaaa :)

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